Antoine Sartre muere atropellado en la estación de metro de Denfert Rochereau en París. La policía francesa concluye de forma apresurado que ha sido un suicidio. Lejos están de imaginar que este hecho luctuoso está relacionado de forma directa con la colisión del Alejandría y el Mesana en aguas del estrecho de Gibraltar unos meses atrás.

Jacinto Reyes, perito especializado en accidentes marítimos, cincuentón, bebedor, recién divorciado y un tanto escéptico con lo que le pueda deparar la vida, es enviado para tasar los desperfectos producidos en el Mesana. Lo que parecía a priori una investigación rutinaria se complica de manera espectacular por la aparición de una red mafiosa que intentará ocultar un secreto que atesora uno de los barcos implicados. Sin embargo no va ser éste su mayor reto porque en ese viaje, en el que regresa a la ciudad en la que pasó su juventud, tendrá que enfrentarse a una mujer a la que conoce demasiado bien, Alicia.

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jueves, 23 de junio de 2011

LA "CONEXIÓN MEXICANA"

    Mi agente no me ha contestado si la "conexión mexicana" es viable o no, por lo tanto estoy a la espera. Si no tengo noticias suyas de aquí al lunes la volveré a llamar. Recuperado del bajón del otro día tengo claro que no voy a dejar a mis personajes metidos en un cajón, lucharé para que les de el aire. Si fallan las editoriales la presentaré a concursos y si es necesario la venderé casa por casa. Mi novela no es mejor ni peor por ser publicada (sobre todo viendo algunas cosillas infumables que se están publicando y que nos restan posibilidades),  pero pienso que no cumpliría su ciclo lógico si no viese la luz y se exhibiese en las librerías.

martes, 21 de junio de 2011

Abandonado

  Esta mañana he hablado con mi agente por teléfono. Esperaba que me diera  ánimos pero ha sido todo lo contrario puesto que me ha planteado una situación extremadamente negra. En primer lugar le escama que se retrase tantos meses (ya van seis) la respuesta de Ediciones B, ésto le hace ponerse en lo peor así que el "no" el famoso  y temido "NO", mejor con mayúsculas, está a punto de caer. A continuación para rematar la faena me comunica que ha intentado que otras editoriales leyeran el manuscrito y le ha resultado imposible, todas sin excepción se niegan a publicar a un novel,  yo además de novel soy  talludito así que se complica más el asunto (ésto último no lo ha dicho pero yo lo creo). La crisis no va dejar títere con cabeza, no hay editor que se arriesgue, al menos conmigo, y  van a lo seguro. Pienso que en el mundo del libro a la  depresión general se unen las incertidumbres que provocan las nuevas tecnologías que a decir verdad, al menos así me lo parece, nadie tiene ni pajolera idea del camino que van a tomar.
  Cuando me veo rechazado por todas partes me propone una idea que ella misma califica de absurda pero que a su entender podría funcionar, se trata de publicar en Méjico, sí lo he escrito bien, Méjico con j o con x, que es lo mismo, la tierra de Moctezuma, la frontera sur de los Estados Unidos. Según mi agente allí hay posibilidades, la crisis se vive de otra manera y las editoriales están apostando fuerte. Ha quedado en llamarme en cuanto le contesten si van a leer el manuscrito. Y la verdad es que no acabo de ver mi novela publicada al otro lado del océano, si ya me costaba imaginarla en España allí me parece puro subrrealismo porque además será como un hijo huérfano y abandonado; quién la va a promocionar, dónde haremos las presentaciones, quién la va a comprar, aquí por lo menos contaba con los familiares y amigos. En fin, de locos pero es lo que hay y si se me da la oportunidad no me voy a negar. Al fin y al cabo Ediciones B no  me ha dado la patada y publicar en Méjico no excluye hacerlo en un futuro por esto lares. Al final voy a acabar como los toreros triunfando primero en las américas.
  Lo más cercano que se asemeja a este sentimiento de tristeza  e impotencia  que me inunda sea el de un desengaño amoroso. Me siento desarbolado, roto, sin rumbo porque lentamente se me van cerrando las puertas en un asunto que me importa mucho. Recuerdo unos versos de José Agustín Goytisolo  que dicen "canta ríe, juega, apuesta al acertar para asi acostumbrarte a ese sabor amargo que se llama tristeza y que aparece siempre cuando un amor se va". No es un amor lo que está a punto de irse pero lo parece.
  De mi segunda novela  llevo escritas 115 páginas.
  Seguiré informando a los pocos seguidores que se pasan por aquí.
  Cuantas historias no guardaran los cajones de los escritorios que, como yo, están ya  muertos.